Tu café es el mejor de mis mañanas.
Tomo el café en otras partes, en el trabajo, en la calle, en las visitas,
pero ninguno tiene la dulzura del tuyo...
Siempre lo endulzas con un beso.
Tu café se calienta muy bien.
Con mucho esfuerzo,
porque el amor no té dejó dormir en toda la noche
susurrándote que no debías quedarte dormida.
Como si el sol no fuera salir, te preocupaste por iluminarme tú.
Pero el sol viene y sale, e ilumina, y yo ni pendiente...
me quedé dormido en la noche de tus ojos y en la luna de tu risa.
Tu café huele como ninguno.
Tus manos lo perfuman con el olor de tu deseo,
ni siquiera te despiertas entera y ya me buscas,
y me encuentras, y te encuentro...
Eres la primera necesidad de mi día,
no podría vivir sin tu café.
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sábado, 6 de septiembre de 2008
Tu Café
Publicado por
Carlos
en
12:28
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Etiquetas: cafe, escritura, literatura, poema, poesía
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